Agilidad y Agilismo, la Eterna confusión

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Hace un par de días me tope con un par de memes que circulan en las redes sociales que, si bien al principio me sacaron una gran sonrisa, luego me llamaron la atención, por ser una verdad expresada de una manera jocosa, pero al mismo tiempo, refleja el grado de confusión que aún existe.

El meme era el siguiente:

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Y digo confusión porque en distintas organizaciones con las que he tenido la oportunidad de compartir distintos espacios, que van desde charlas, Meetup, acompañamientos, implementaciones, etc. He visto en muchos casos que no tienen claro la diferencia que hay (a mi criterio), entre agilidad y agilísmo; lo digo porque después de la visita del consultor de turno, o de la asistencia de alguno de sus líderes a algún curso y/o conferencia donde tocan temas de agilidad, he logrado ver que inmediatamente se crean la necesidad de tener “equipos ágiles”. Y comienzan una carrera casi que desmedida en formar equipos, tribus, trenes, células, salas, etc. Para abordar con ellos cuanto proyecto se les ocurra a los líderes de turno; además comienza la contratación de personas y/o la reubicación de personas en los nuevos roles. Acto seguido comienzan las capacitaciones, las asignaciones y listo se ve venir la famosa hora cero…

Posterior al inicio de labores del primer equipo, crece el hambre ágil organizacional de armar más y más equipos; labor que en muchos casos el consultor y/o empresa consultora de turno aprovecha para vender más y más roles (aclaro no estoy en contra de la practica porque al final la consultora es una empresa que necesita vender, solo que discrepo en la de transparencia con los clientes ya que pareciese que solo les interesa vender y no el objetivo que desea alcanzar el cliente).

Llega un punto crucial que es cuando hay varios equipos llamados “ágiles”, muchos post-it y tableros en las paredes y reuniones (perdón ceremonias) … ahora somos ágiles….

Cuando me topo con situaciones como estas lo primero que pregunto es que tanto de fondo han cambiado las cosas; me hago explicar: ¿están entregando más valor que antes?, ¿mejoraron la forma de priorizar los proyectos?, ¿se han establecido nuevos y/o mejores mecanismos de comunicación entre equipos, proyectos y/o áreas?, ¿las personas se encuentran ahora más motivadas y empoderadas de sus labores?, ¿se ha reducido el time to market?, ¿ha cambiado la forma en que se miden las cosas?, ¿se promueve la experimentación?, ¿se aplaude el aprendizaje?, ¿se han aumentado los ciclos y los espacios de feedback?, ¿los desarrolladores por fin conocen los clientes?, ¿la asignación y gestión del presupuesto ha cambiado?.

Tal cual como dice el meme la agilidad organizacional no se mide contado la cantidad de equipos “ágiles”, o la cantidad de tribus, trenes o cualquier otra estructura similar que se haya creado, la agilidad organizacional se mide según la respuesta que se le pueda dar a las preguntas anteriormente descritas; es por eso que es mejor tener claro que una cosa es agilidad y otra cosa es agilísmo.

Dentro del concepto de agilidad encontramos la definición dada en el post anterior que fue: «Agile es la Capacidad Organizacional de Generar y entregar valor de Manera temprana, constante y continua, realizando constantemente Inspección y Adaptación; trabajando de manera colaborativa entre equipos de alto desempeño, teniendo siempre una visión sistémica y mejorando todo de manera continua»

Y en cuanto a la definición de agilísmo: “Representa las técnicas y/o herramientas utilizadas para habilitar la agilidad organizacional”.

La importancia de tener claro dichos conceptos radica en tener claro que son cosas distintas pero complementarias, ya que capacitamos a las personas en técnicas y/o herramientas en pro de conseguir un cambio de Mindset que permita que aflore la agilidad de forma orgánica en la organización. Entre más técnicas y herramientas conocen las personas, acompañado de una buena gestión del cambio, más un liderazgo empoderado (y otra serie de tips que compartiré en mi próximo post. (sin llegar a ser una receta)), lograremos habilitar de manera orgánica la agilidad en la organización.

Teniendo claro los conceptos, cabe mencionar algo y es que al ser cosas distintas, en el proceso de transformación organizacional, también se debe medir de manera distinta el avance en ambas dimensiones, por lo tanto el avance en ambas dará como resultado la verdadera transformación agile que se busca.

Algunos ejemplos:

Gracias por tu tiempo.

Saludos,

    
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