¿Y si en vez de hacer Transformaciones Ágiles, mejor Evolucionamos Organizacionalmente?

Desde hace varios años ya, venimos escuchando en el argot popular y organizacional (sin contar con todo lo que actualmente se puede leer al respecto), términos como “transformación digital”, “transformación cultural” y “transformación ágil” como si las personas y las organizaciones, tuviesen que convertirse en otra cosa, en lugar de adaptarse a su entorno. No será más bien, mi querido amigo lector, qué tenemos tantas ganas de cambiar que ¿cualquier alternativa nos sirve? Me pregunto y te pregunto mi querido amigo ¿Conoces a muchas empresas que se estén transformando? ¿No será que lo que están haciendo es adaptarse a su entorno?

Mi querido amigo lector, hay una sensible diferencia entre transformarse y adaptarse. Casi la misma que hay entre Evolución y Revolución. Y todo estos términos para mostrarte un poco al punto al que quiero llegar.

En una evolución no perdemos el contacto con el pasado, sino que paulatinamente vamos abandonando la situación de partida, mientras nos proyectamos de forma proporcional hacia el futuro. Si nos basamos en la teoría de la evolución de Darwin, vemos que ella, se basa en la adaptación de las especies a los cambios que se producen en su entorno. Así, se garantiza su supervivencia gracias a las adaptaciones que se producen generación tras generación y que convierten a los individuos de las últimas ramas del árbol genealógico, en los mejor preparados para competir con el entorno, las otras especies animales y preservar su continuidad en el tiempo. La transformación, por otra parte, y según el significado del Diccionario de la Real Academia Española, hace referencia a “acción y efecto de transformar, es decir, hacer cambiar de forma a alguien o algo”. Podríamos concluir, por lo tanto, que la transformación es el medio por el que se consigue la evolución.

Si trasladamos este concepto al mundo empresarial en nuestro mundo contemporáneo, notamos que existe mucha confusión en relación con el elemento esencial para garantizar la supervivencia de una especie (una organización) en el entorno cambiante y amenazante de la realidad actual. Por lo que te pregunto mi querido amigo ¿Qué crees tú, que escogería Darwin hoy en día, evolución o transformación?

El curso natural, es la evolución. Las revoluciones nos sirven para cambiar el curso de la evolución. En ambos casos, evolución y revolución, tratan de proyectarse al futuro, de escribirlo, pues el futuro es la consecuencia de lo que vamos haciendo, viviendo y diciendo. Por otro lado, la transformación no deja de ser un paso, un medio para conseguir un fin. La evolución, en este caso.

La mayoría de las veces, cuando hablamos de evolución organizacional, no hablamos de transformación, hablamos de adaptación. Las organizaciones, al igual que todos los seres vivos viven en un proceso continuo de cambios y están obligadas de forma natural a adaptarse al entorno si quieren permanecer en él, si quieren subsistir.

Podríamos decir que la adaptabilidad es la capacidad de cambiar para poder seguir progresando en un entorno distinto, por lo que no debemos hablar de transformación ágil ni mucho menos de implementar la agilidad, esto lo digo porque, implementar algo significa colocarlo en marcha, ejecutarlo. Por lo tanto, parte de la premisa que ese algo que se va a colocar a funcionar no existía, pero que a partir del momento de su implementación va a existir.

Y es aquí donde comienza mi punto de vista, del hecho que la Agilidad no se implementa, sino que se habilita. dado que la Agilidad es una capacidad (de generar valor, de responder al cambio, de inspeccionar y adaptarse, de tener siempre una visión sistémica, de mejorar) y la capacidad es una cualidad de hacer algo y la cualidad es algo que representa el modo de ser propio de algo, por lo que es cada una de las características que definen y distinguen algo. Entonces podemos decir que a Agilidad es también una cualidad. Si llevamos esto al contexto organizacional, la agilidad es algo que ya existe en las organizaciones. Dado que su modo ser y hacer las cosas, para adaptarse a los constantes cambios que requiere una organización para ser competitiva definirá que tan ágil es. Y es aquí donde notamos la naturaleza del cambio y adaptación constante que exige la agilidad.

Habilitar algo implica, hacer los cambios necesarios para que una persona o una cosa, especialmente un lugar, sirva para una función que no es la que desempeña habitualmente, es decir hacerlo capaz o idóneo de hacer algo. De tal modo que regula su comportamiento y estructura para adecuarse a los cambios externos. Ahora bien, colocando esto en un contexto empresarial, vemos como con el paso del tiempo, Las organizaciones han tenido que trabajar y autorregularse frente a cambios en el ecosistema, en su entorno.

Como decía Darwin, “no es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio. En la larga historia de la humanidad (incluso de la especie animal), son aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar los que más probabilidad de prevalecer tendrán.”

¿Y entonces por qué todo el mundo habla ahora de “transformación digital”, “transformación cultural” y “transformación ágil”? o de ¿transformación cultural? Quizás porque el instinto humano nos impulsa a rechazar aquello que no funciona y substituirlo por algo nuevo. Lo cierto es que, lo que necesitamos las personas y las organizaciones, no es transformarnos, sino adaptarnos de forma ágil al entorno.

Una de las metáforas que me llamo mucho la atención, para explicar la adaptabilidad, es la que usa Bruce Lee, en la serie de televisión “Longstreet” (una serie de drama criminal estadounidense que se transmitió por ABC en la temporada 1971-1972. Fue una película piloto de 90 minutos del mismo nombre emitida antes del debut de la serie como ABC Movie of the Week. En ella apareció Bruce Lee, en cuatro episodios como Li Tsung, un vendedor de antigüedades y experto en Jeet Kune Do que se convierte en instructor de artes marciales de Longstreet. En uno de los capítulos expresa lo veras en el video)

MI querido amigo lector, los grandes cambios en las personas y en las organizaciones requieren de tiempo. Sin embargo, los seres humanos queremos transformarlo todo cuanto antes. Ahora, hay muchas cosas que lo que necesitan no es una transformación, sino una adaptación adecuada al entorno y eso es más fácil y en muchas ocasiones más efectivo. Como decía Heráclito, lo único constante es el cambio. Y éste vendrá cada vez más rápido, nos guste o no. Podemos anticiparnos y liderarlo, o dejar que venga y tener que gestionarlo.

Por lo tanto, mi querido amigo lector, ¿Y si en vez de hacer Transformaciones Agiles, mejor Evolucionamos Organizacionalmente?, Dado que las Transformaciones se dan porque las cosas no se están haciendo bien, por lo que requerimos hacer las mismas tareas de manera distinta. Mientras que, en la Evolución, es dar un paso hacia adelante, dado que ya realizamos bien lo que hasta ahora hacemos, pero no es suficiente, ya que el contexto complejo nos exige más.

Pd: Un ejemplo final

Gracias por tu tiempo.

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Saludos,


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