Post Producto de una buena conversación sobre Design Thinking, lean Startup y Agile, y como pueden ayudar a una organización a alcanzar sus objetivos

Hace poco conversaba (de manera informal), con un ejecutivo de una importante organización perteneciente al sector bancario (con quien he podido establecer una buena amistad), sobre cómo mantener el foco en la creación de valor para el cliente, sin caer en el gran problema que sufren muchas organizaciones de centrarse en las practicas, siguiendo así, procesos que en muchos casos, no son modificados en pro de ser mas agiles, sino que por el contrario, a los procesos ya robustos de las organizaciones, les introducen “practicas” que terminan siendo mas de nombre que de resultado en sí.

Veíamos de paso como en las diferentes áreas de la organizaciones, dichas “practicas”, terminan creando a su vez, más silos en la organización, dado que se ven también como fases independientes no complementarias y el espíritu del trabajo colaborativo termina diluyéndose a lo largo del proceso de “generación de valor”.

De nuestra conversación me llamo mucho la atención el hecho, que hay 3 cosas de las que mas se hablan en las organizaciones en la actualidad (esto lo expreso por experiencia propia y por experiencias expresadas por mi querido amigo de conversación) y son: Agile, Design Thinking y Lean Startup. En algunas quizás por desconocimiento de su verdadera aplicación terminan generando el problema plantado, mi querido amigo lector en el párrafo anterior.

En medio de nuestra conversación, vino a mi mente la siguiente imagen que vi hace poco más de 1 año:

Imagen con la cual le explicaba a mi querido amigo, que: Agile, Design Thinking y Lean Startup, son tan necesarias como complementarias para la generación de valor. Le explicaba igualmente que en muchas organizaciones en las que he podido acompañar, siempre encuentro las mismas inquietudes entre los altos ejecutivos. Y son:

  • ¿Cuál es la diferencia que existe entre ellas?
  • ¿Cuál debería usar?

MI querido amigo lector, estas inquietudes solo muestran la superficie del problema y no abordan la razón por la cual las organizaciones recurren a estos conceptos en primer lugar. Mas que buscar la diferencia (algo totalmente valido, desde el desconocimiento de lo que es cada una), lo que verdaderamente deberíamos preguntarnos en las organizaciones es:

  • ¿Qué tienen en común?
  • ¿Cómo pueden ayudar a la organización a alcanzar los objetivos trazados?

Le explicaba igualmente a mi querido amigo, que los tres conceptos se centran en la creación de valor para el cliente a través de procesos iterativos y, por lo tanto, contribuyen a aumentar el enfoque en el cliente y la adaptabilidad organizacional. Y si bien lo hacen de diferentes maneras, los resultados de los enfoques son complementarios.

Cuando miramos el proceso de creación de valor en sí mismo, debemos pensarlo como un flujo continuo: descubrir el valor, validar el valor y entregar el valor. Cada concepto cumple un propósito diferente en este flujo: Con Design Thinking, definimos un resultado que queremos lograr. Con Lean Startup, determinamos qué camino (entre los distintos caminos que puedan llegar a existir), podría ser el mejor para alcanzar el resultado deseado. Y con Agile optimizamos el viaje, mediante la habilitación del Mindset, a lo largo de ese camino para finalmente alcanzar el resultado deseado.

Es importante tener en cuenta que hay un valor limitado en delinear dónde termina Design Thinking y comienza Lean Startup, o dónde termina Lean Startup y comienza Agile. El énfasis en conciliar los pasos individuales y trazar límites solo distrae de la comprensión de los motivos y por qué estos conceptos podrían ayudar. Sin mencionar que crear nuevos silos y no permite que florezca el trabajo colaborativo.

De igual forma le explicaba a mi amigo, que ninguno de los conceptos es una «bala de plata» en sí mismo. Dado que ninguno de los conceptos individuales abordaría todos los problemas relacionados con la capacidad de adaptación y generación de valor centrada en el cliente. Si bien Agile busca precisamente eso, como filosofía requiere de la aplicación de ciertas prácticas y cambios para lograr su cometido. Por lo tanto, la verdadera magia sucede, cuando se logra incorporar los tres conceptos en toda la organización para cambiar la forma en que se aborda todo. Es decir, se requiere de la habilitación del Mindset y la implementación de las practicas para lograr la magia.

Como le seguía explicando a mi amigo: El hilo conductor de todos estos conceptos es su enfoque en la generación de valor al cliente a través de un proceso de aprendizaje iterativo. Sin embargo, este enfoque se logra de diferentes maneras, que son complementarias entre sí:

  • Como punto de partida tenemos en Design Thinking, todo lo relacionado con el Value Discovery, mediante el cual intentamos descubrir el valor que se puede crear para las partes interesadas. Y el proceso iterativo se utiliza para reducir la multitud de opciones a un resultado objetivo específico.
  • Por otro lado, con Lean startup, tenemos todo lo relacionado con la validación de valor. Dado que, ya existe una idea sobre cuál podría ser el valora generar, tendríamos como objetivo validarlo. Además, podría haber múltiples formas diferentes de entregar un valor específico a las partes interesadas, por lo que el proceso iterativo confirmaría cuál de ellas funciona mejor.
  • Finalmente, Agile se utiliza para ayudar a la organización a escalar la entrega a lo largo del camino elegido, mientras se mantiene eficiente y flexible para responder a los cambios y la nueva información descubierta durante el proceso.

Como le explique a mi amigo, un buen resumen podría ser:

Con Design Thinking definimos un resultado que queremos lograr. Es decir, cuál es el valor específico que queremos ofrecer a nuestros clientes y/o partes interesadas. Con Lean startup determinamos qué camino podría ser el mejor para alcanzar el resultado deseado. Ósea, cuál es la mejor manera de entregar ese valor. Y con Agile, damos los pasos a lo largo de ese camino, llegando finalmente al resultado. Es decir, nos permite identificar, cómo podemos ofrecer el valor al cliente a nivel organizacional de la manera más efectiva y eficientemente posible

Por lo tanto, en nuestra conversación llegamos a la conclusión, de que no hay necesidad de elegir entre cual concepto aplicar. Dado que cualquier organización que decida embarcarse en un camino para aumentar su capacidad de generar valor, tendrá que incorporar aspectos de los tres, es decir habilitar la agilidad e implementar las practicas, para ver resultados significativos.

Mi querido lector, espero que este pequeño resumen de tan amena conversación haya sido de tu agrado, tanto como lo fue para mí.

Gracias por tu tiempo.

Pd:Te invito a dar un vistazo a mi libro recomendado del mes (Clic Aquí)

Saludos,


También te puede interesar Leer



SUSCRÍBETE A MI BLOG

Y cada vez que realice una nueva publicación, recíbela al instante.


    
Suscríbete al Blog
Y entérate cada vez que realice una nueva publicación.
Suscribirse
Te puedes dar de baja cuando lo desees!
close-link
A %d blogueros les gusta esto: