Estrategia e Innovación en amalgama, un gran motor de grandes resultados

Según el «Informe del HBR Insight Center – The Gap Between Strategy and Execution Collection», el cual tiene una recopilación de 25 artículos de la «Harvard Business Review» del 18 de marzo. En el contexto empresarial, solo una de cada 10 empresas alcanza todos los objetivos programados y los nueve negocios que fracasan, tienen pérdidas del 20% del presupuesto anual debido a la desconexión entre la estrategia diseñada y la estrategia efectivamente implementada. Un panorama preocupante, que deja en evidencia el problema de desconexión organizacional que viven las organizaciones a nivel mundial y que según el mismo estudio, aun cuando algunas de estas organizaciones presentan avances en temas de agilidad, siguen sin lograr conectar efectivamente la estrategia con la táctica y más preocupante aún, la estrategia con la innovación.

Motivo por el cual, en esta ocasión mi querido amigo lector, pretendo mostrarte un poco como la estrategia y la innovación, no solo deben de conectarse, para lograr que las organizaciones alcancen verdaderos resultados de negocio y valor para sus clientes. Sino también, como lograr esa conexión o amalgama.

Phil Crosby plantea: «Una empresa ‘con problemas’ es aquella en la que la administración y los empleados no se encuentran en el mismo bando. La empresa ‘libre de problemas’ es aquella en que todos los empleados están unidos y no existen bandos.» Si bien es cierto que todas las organizaciones de una u otra forma enfrentaran a lo largo de sus existencia grandes desafíos, la cultura de estas, reflejará la forma en que los afrontarán, de ahí la importancia que toma el hecho de mantener una cultura que permita que toda la organización este conectada bajo un mismo propósito, el cual debe empoderar y encaminarlos a todos a conseguir resultados conjuntos y no individuales ni por áreas, ya que cuando esto sucede los silos se hacen mas evidentes y termina la organización teniendo dos tipos de cultura, la que se vive y la que esta escrita en el papel.

La forma en que la cultura de una organización evolucione, sin duda marcará la pauta del grado de desarrollo de la agilidad que esta consiga. Y, como una de las promesas de la habilitación de la agilidad es la generación de valor, dicha generación de valor, no solo debe estar conectada a las necesidades de los clientes, sino que también debe estar conectada con la estrategia organizacional, para que no se presente lo que particularmente denomino  “Desconexión Organizacional”, ese estado en el cual, lo importante es hacer o entregar, sin entrar a analizar por qué se deben hacer las cosas y cuál debe ser la prioridad de estas, no se gestionan correctamente las posibles dependencias, como tampoco se analizan en conjunto los riesgos y el impacto generado, dando como consecuencia el sobre esfuerzo, el financiamiento descontrolado y los silos.

En organizaciones en donde la agilidad comienza a tomar vuelo, es donde dicha desconexión comienza a hacerse más evidente, dada la naturaleza en sí de la agilidad, la cual a medida que comienza a emerger; también comienza a sacar a flote cada vez más los problemas que presenta la organización, en pro de que se comiencen las conversaciones, los análisis y la toma de acciones que den solución a los problemas.

Fuente: Redarquia.net

Por eso cuando hablamos de habilitar la agilidad organizacional, lo que buscamos es crear conexión organizacional, es decir, una conexión orgánica entre todas las partes de una organización, que permita que se dé, de manera permanente, esa capacidad de respuesta, de generación de valor, de inspección, de adaptación, de mejora continua y de gestión del cambio, como una cualidad propia de la cultura organizacional, que permita afrontar con éxito el entorno VUCA.

En este sentido, una organización que logra comenzar a desarrollar orgánicamente la agilidad, es aquella que ha creado conexión organizacional y es aquí en donde la estrategia y la innovación logran el amalgama perfecto para generar los resultados esperados.

Ahora, hay algunos puntos básicos para tener en cuenta al momento de lograr consolidar este amalgama sino también para mantenerlo solido a lo largo del tiempo en la organización y estos son:

Tener principios y valores claros y sobre todo realmente vivirlos

Este punto lo podemos dividir en dos partes:

  1. La «Planificación estratégica», la cual si bien directamente no es innovación, esta representa el acto de toma de decisiones por parte de un grupo de interés sobre «dónde jugar» y «cómo jugar» para “Ganar”.
  2. La “Ejecución”, la cual es el acto de brindar autonomía a los responsables de estas elecciones, asegurando que las personas elijan la mejor forma de ejecutarlas.

Este equilibrio se puede lograr mediante la existencia de principios y valores sólidos, arraigados a la cultura organizacional y a prácticas, técnicas herramientas, las cuales pueden cambiar o variar con el paso del tiempo, pero los principios y valores permanecen. Es precisamente estos (los valores y principios), los que son considerados la esencia real de todo lo que acontece en la organización.

De ahí la importancia que la comunión o amalgama entre la estrategia y la táctica, este soportada en principios y valores, ya que los planes son solo intenciones, a menos que generen movimiento y trabajo que genere valor tanto para clientes como para la organización.

Tener un equilibrio entre el Diseño de la estrategia y la Ejecución de la estrategia.

Es fundamental dar igual importancia a la elaboración de la estrategia y la ejecución de la estrategia. Y sobre todo, que la construcción y desarrollo de ambas, sea un proceso de co-creación colaborativa. Un punto para tener en cuenta, es que existen desafíos durante la definición y el desarrollo de la estrategia, tales como la interpretación del contexto (el mercado, las áreas, los clientes, etc.), la definición de metas intermedias, la desagregación de objetivos, y la creación de mecanismos de aprendizaje. Y en este sentido, la innovación representa el medio para poder equilibrar todo esto, generando resultados de valor tangibles para los clientes y la organización. Para esto los procesos de innovación, presentan herramientas que centran al cliente en el foco de lo que se quiere lograr, de tal modo que una alineación entre la estrategia definida y dicho procesos, permitirá entregar al cliente soluciones no solo acordes a sus necesidades sino también, soluciones alineadas a la estrategia organizacional.

Promover la inteligencia y la seguridad en el uso de datos.

Durante la elaboración del diseño de la estrategia, es necesario utilizar información sobre las partes involucradas en su contexto, mapeando oportunidades y amenazas, incertidumbres y dependencias, incorporando ideas para la propia elaboración. Usar tendencias tecnológicas como la automatización, el uso de realidad virtual o aumentada, el uso de Internet de las cosas para predecir el comportamiento orgánico del consumidor, el uso de una mayor seguridad de la información para garantizar que las personas elijan compartir sus datos sin necesariamente sentirse invadido puede mejorar estas prácticas.

Tener a las personas adecuadas, empoderadas y en los lugares adecuados

Para que la estrategia y la ejecución estén equilibradas, es necesario asignar los objetivos adecuados a las personas. De tal forma, que podamos evitar redundancias de tareas, segregando lo que es operación de lo que es la lista de nuevos proyectos, categorizando los desafíos por conocimientos y habilidades específicas, dando autonomía en función de un propósito a los equipos y recordando reconocer a los ejecutores. Una persona motivada en el lugar correcto, puede obtener resultados increíbles, gracias a que puede hacer lo que realmente lo motiva y además si tiene claro el propósito de lo que está haciendo explotara su capacidad creativa al máximo y con ello podrá aportar más en el desarrollo de dicha solución. Al fin y al cabo, las personas son el combustible infinito de la innovación.

Supervisar los resultados y actualizar los planes

Cuando la estrategia está en marcha, es necesario tener el compromiso de que se le dará seguimiento al avance en la consecución de los resultados claves esperados. De tal modo que se puedan tomar decisiones a tiempo en torno si vamos o no en el camino adecuado a la consecución de los objetivos trazados en la estrategia.

Priorizar y ser simple

El mundo ha alcanzado un nivel de hiperconectividad y complejidad. Por eso, ser sencillo y saber priorizar sigue siendo fundamental. Este es el mayor problema encontrado en el proceso de desarrollo de la estrategia. Para ello, es necesaria una cultura donde exista poca burocracia, y que sea posible tomar decisiones rápidas sobre oportunidades y amenazas, donde se puedan tomar riesgos, pero con foco en el objetivo final de la estrategia.

Mantener el foco, arriesgar y celebrar

Si así como suena, ya que uno de los objetivos por el cual se define una estrategia, es para ayudar a los equipos a mantenerse enfocados, tener un punto guía contra que priorizar el trabajo a realizar. En este sentido, es esencial obtener una alineación genuina entre las distintas capas de la organización, asi como entre los distintos equipos y/o estructuras virtuales que la componen. Promover una cultura transparente que fomente la cooperación empresarial para mantener motivada a su gente, será clave en la titánica tarea de empoderar a las personas, pero más allá de ello, en poder alinearlos a todos hacia el mismo objetivo.

Ahora bien, arriesgarse a tomar decisiones rápidamente y eliminar los obstáculos para que la organización avance hacia los objetivos trazados más rápidamente, incluso en tiempos de incertidumbre. Permitirá tener una ventaja competitiva con respecto a la competencia, en caso de que las decisiones hayan sido acertadas, en caso contrario, aprender a usar el fracaso de modo consciente, como un enfoque de aprendizaje para el contexto de crecimiento e innovación de la organización. Permitirá que las decisiones futuras generen mayor impacto en la consecución de la estrategia.

Ahora, si todo sale bien, el reconocimiento a los aportes de las personas y los equipos, genera confianza y motivación. Como también permite crear una cultura laboral positiva.

Mi querido amigo lector una vez más, Gracias por tu tiempo.

Ah y porque no todo es lectura, quiero compartir también contigo los videos de algunos de los espacios en los que he participado y que podrás encontrar en mi canal de YouTube llamado «Habilitando la Agilidad«

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Saludos,


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